Más que la cafeína es el momento, la experiencia.
- 21 ago 2017
- 2 Min. de lectura

Todo va rapidísimo; la gente en los carros, los estudiantes, los trabajadores, la música de las fiestas… uno va a mil. El tiempo es muy valioso en estos días porque se quiere siempre hacer más cosas; no mejores cosas, más cosas a secas. La cafeína es sin duda alguna uno de los combustibles de ese afán y se ha convertido en la cotidianidad hecha bebida. Se toma uno un cafecito después de almuerzo, en la mañana, con el desayuno… así se van pasando los días, y nos gastamos la vida tomando mal café, padeciendo las ya conocidas advertencias médicas y con esas agruras de $250 pesos (sin ser similar) que nos persigue todo el día.
El inicio del buen consumidor de café podría ser que vea este panorama con el pasar de las tazas y reconsidere el café como una bebida rutinaria para cuestionarse acerca de cómo podría tener una experiencia de café que le de las pausas que requiere el día, que sea como contar hasta 10 y respirar profundo, que sea el espacio para compartir con familia y amigos, que sensorialmente sea completa y que mejore la sensibilidad que habrá que tener para encarar todo.
Podría haber una pregunta; ¿Quieres tomarte "Agua de Calzón" "Agua de Calcetín" o deseas tomarte una taza de café con aroma, sensaciones que te lleven a recordar cuando eras niño y te sentabas en el sofá o la silla, a lado de tu mama? o esperando que la lluvia pasara y ese olor a tierra mojada aun quedara impregnado en las calles? o recordar que emoción sentías cuando pasaba tu serie de antaño favorita? Es así de simple!!! y lo digo porque tengo la fortuna de vivirlo y porque veo el potencial para que muchos más lo hagan posible. Cuestionar la razón de la bebida puede ser el inicio de todo.
Eso de buscar el "momento del café" es en realidad buscar un momento para uno y será el justificante de meterte 15 minutos a la cocina para salir solo con una taza, de limpiar los millones de trapos que ensuciaste después de hacer un capuchino, americano, latte que se fue en tres sorbos, de las quemaduras con el agua… pero bueno, acaso debemos escatimar en fuerzo en nosotros? No creo.
La invitación entonces es a replantear los motivos de consumo y entender que podemos ir en contra de los afanes de los días, que nos podemos dar un pequeño lujo de un buena taza caliente y de buen sabor de cafeína, que tenemos el potencial de vivir experiencias vibrantes, de compartir momentos de diálogo y
calma con amigos... que simplemente estamos a un café de hacerlo.





















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